Si no has fallado, entonces tal vez no seas un emprendedor de verdad

Si no has fracasado, entonces no estás empujando los límites. Si realmente eres un emprendedor, entonces eres un tomador de riesgos y menos cautelosos por naturaleza, así que los fracasos deben ser esperados. Viste tu fracaso como un símbolo del valor. No busques el fracaso, pero abrázalo cuando suceda y crece a partir del mismo.

Las personas que le tienen miedo al fracaso no deberían convertirse en emprendedores. No podrían superar los miedos psicológicos de cometer un error, y estarían demasiado asustados de perder dinero. Ellos están mejor conservando sus empleos. Los emprendedores exitosos, por el contrario, aprovechan el poder positivo del fracaso. He aquí tres ejemplos:

• Steve Jobs fue despedido de Apple Computer en 1985, la compañía que él ayudó a crear. Luego adquirió Pixar, la convirtió en un éxito, y luego volvió para reinventar Apple como un negocio de productos de consumo muy exitoso.
• Dean Kamen, el creador de Segway Human Transporter, varios negocios exitosos de dispositivos biomédicos, y propietario de unas 440 patentes, bromea diciendo que su mayor fracaso es “que tengo muchos de los que hablar.”
• Thomas Edison inventó la bombilla eléctrica, la generación de la energía central, y el fonógrafo, pero fracasó en su esfuerzo de extraer hierro mineral de la arena. Se sacudió este fracaso, y se dedicó a los medios de comunicación y a las empresas de transporte con mucho éxito.

De acuerdo a los inversores que conozco, los emprendedores seriales que han fracasado al menos una vez tienen más posibilidades de obtener financiación de ellos mismos, que los emprendedores con una trayectoria perfecta. Los inversores saben que los fundadores a menudo aprenden más de un fracaso que de un éxito, así que no te apresures a borrar un fracaso de tu biografía. Los fracasadotes seriales, por el contrario, envían un mensaje distinto.

Un fracaso puede ser un hito en el camino hacia el éxito, sólo si celebras que el fracaso te enseño los errores que cometiste, y utilizas esa experiencia para tu siguiente idea. Aquí hay tres puntos a aprender que muchos fracasos famosos destacan:

1. Acepta la responsabilidad, no eches la culpa. Es fácil culpar a los socios, inversores, clientes, y a la economía. Si culpas a alguien más, nunca aprenderás de tus errores. Recuerda, tú te ofreciste voluntariamente para ser emprendedor, por lo que tú no eres la víctima.

2. Saca provecho de las buenas relaciones que hayas encontrado. En cada mal emprendimiento, siempre hay gente buena. Muchos emprendedores han tomado a uno de estos como nuevos socios, y hecho millones de dólares. Los buenos inversores te financiarán de nuevo, y los buenos clientes con gusto adquirirán lo próximo que les ofrezcas.

3. Estudia y saca todo el beneficio que puedas de tus errores. Los errores son lecciones invaluables, así que debes aprender de ellos, en lugar de huir de ellos. Cometer errores y hacerte más inteligente es el trabajo de un emprendedor, mientras que no cometer errores es el trabajo de un empleado.

Fracasar no suele ser un acontecimiento aislado, sino una colección de errores y circunstancias que se suman para poner a prueba la paciencia del fundador. El fracaso combinado con un fuerte sentido de ética empresarial puede motivar y producir innovación, mientras que el fracaso debido a la falta de ética puede conducir a la desesperación. Ciertos tipos de fracasos, como fracasar en la integridad y la ética, son de los más difíciles recuperarse.

Fracasar, incluso múltiples fracasos, puede ser la primera etapa de un viaje muy exitoso. El éxito le suele llegar a aquellos que siempre están dispuestos a volver a levantarse. Resistencia y agilidad son realmente lo único que mantiene vivo a los negocios. Así que cuando experimentes tu primer fracaso, simplemente renunciar a tu ego, dejarlo ir, y vuelve a trabajar con más inteligencia en tu próximo éxito.

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